Casi todos los laboratorios piden reactivos por memoria: se acaba algo, se pide. Eso produce dos problemas caros al mismo tiempo — paros por faltante y dinero inmovilizado en lo que sobra. Esta guía explica cómo estimar el consumo real a partir del volumen de trabajo.
La unidad correcta no es el caso
Un caso puede generar un bloque o quince. Por eso ninguna estimación seria parte del número de casos: parte de bloques y de láminas, que son las unidades que realmente consumen reactivo.
Antes de calcular nada, saca tres números de un mes real: casos recibidos, bloques procesados y láminas teñidas. Si el laboratorio no los lleva, ese es el primer trabajo a hacer — y es más importante que cualquier fórmula que venga después.
Fijación: se calcula por volumen de tejido
El formol no se consume por caso sino por volumen de pieza. La regla práctica de fijación es de diez partes de fijador por una de tejido, así que una resección grande puede consumir sola lo que veinte biopsias pequeñas.
Para estimar, separa el trabajo en dos grupos —biopsias pequeñas y piezas quirúrgicas— y calcula por separado. Un laboratorio que recibe piezas de colon, útero o mama consume varias veces más fijador que uno del mismo número de casos que solo ve endoscopias.
Procesamiento: se consume por recambio, no por bloque
Alcoholes y xilol de la batería no se gastan proporcionalmente al número de bloques: se degradan por arrastre de agua y parafina, y se cambian por calendario o por número de ciclos.
Lo correcto es definir una frecuencia de recambio y calcular el consumo mensual a partir de ahí: capacidad de cada estación por número de estaciones por número de recambios al mes. Estirar el recambio para ahorrar reactivo es el falso ahorro clásico — se paga en bloques que no cortan y en cortes que se desgarran, que cuestan mucho más que el litro que se ahorró.
Tinción de rutina y consumibles
La hematoxilina y la eosina se agotan por dos vías: por uso y por oxidación. Un laboratorio de volumen bajo puede terminar botando hematoxilina deteriorada sin haberla consumido, de modo que comprar envases grandes no siempre sale más barato.
Para los consumibles sólidos el cálculo es más directo, porque la relación con el volumen es casi uno a uno:
Casetes
Uno por bloque, más un margen por re-tallado. Es el número más fácil de proyectar y el que mejor sirve para validar el resto de las estimaciones.
Portaobjetos
Separa los comunes de los cargados. Los cargados se calculan sobre el número de láminas de inmunohistoquímica, no sobre el total.
Cuchillas
Se estiman por bloques cortados y por dureza del tejido. Es el insumo que más se subestima al armar un pedido mensual.
Parafina
Consumo por bloque más el reemplazo de los baños del procesador, que es la parte que casi siempre se olvida en la cuenta.
De la estimación al pedido
Con los números anteriores, el pedido mensual se arma en tres pasos. Primero, consumo mensual estimado de cada insumo. Segundo, un punto de reposición: la cantidad por debajo de la cual hay que pedir, que debe cubrir el tiempo que tarda en llegar el reactivo más un margen de seguridad. Tercero, revisar los dos números cada tres meses contra el consumo real y corregir.
El punto de reposición es la pieza que más se ignora y la que evita los paros: no se trata de pedir cuando se acaba, sino cuando queda lo justo para aguantar hasta que llegue el siguiente despacho. En un país donde los tiempos de entrega varían, ese margen es la diferencia entre trabajar y parar.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto debería cambiar los alcoholes y el xilol de la batería?
¿Conviene comprar envases grandes para ahorrar?
¿Qué margen de seguridad debo mantener?
¿Vale la pena llevar esto en un sistema o basta con una hoja de cálculo?
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